lunes, 1 de octubre de 2012

El oso Teo

En cada una de las cosas que creo, cada una de mis labores, además de las horas que llevan de trabajo manual, le dedico también muchas horas a pensar quién lo usará, cómo, cuándo, qué le gustaría que llevara, qué materiales serían los apropiados...


En el caso de este amigurumi, me imagino a un niño o niña de entre cuatro y ocho años que necesita un amigo a quien abrazar, a quien contarle sus cosas, que le acompañe y duerma con él para cuidar su sueño. 


Intento recordar qué me gustaba a mí a esa edad... es difícil, han pasado muchos años y los recuerdos a veces no son muy fieles, pero estoy segura que a cualquier niño le gustaría abrazar a un oso blandito, que le mira con esos ojos tan tiernos. 


Como además a mí me gusta el frío, el otoño, la lluvia, la nieve, el invierno... el oso debía ir abrigado con una bufanda... una bufanda en uno de mis colores favoritos: ese verde tan brillante. 


Así que con todos estos ingredientes pensé en hacer de nuevo un oso que he hecho más veces, pero de un tamaño considerablemente mayor. 


La forma de conseguirlo fue uniendo dos lanas de diferentes colores: marrón claro y beige, que le han dado un aire muy dulce a este peluche. 


Utilizando estas dos lanas y una aguja del nº 4,5 he hecho un súper oso de 35 cm. Se puede decir que es prácticamente el doble de grande que los que he hecho otras veces y eso que es el mismo patrón, aunque ligeramente adaptado para que el oso pueda estar sentado y esperar de esta manera a que su dueño vuelva del cole. 


 Como me ocurre con todos los amigurumis que he tejido, ha sido terminarlo y enamorarme de él. 



Qué os parece? os hubiera gustado tener un oso como este para dormir con él? creéis que a los niños de hoy en día les puede gustar? Si os gusta tanto que queréis tenerlo en vuestra casa o si conocéis a un niño que le encantaría jugar con él, visitad mi tienda


jueves, 13 de septiembre de 2012

A cuadros

Hace años... muchos años... cogí un par de agujas, no recuerdo de qué número, y los restos de lana que guardaba mi madre en casa de hacernos jerseys o chaquetas y empecé esta manta de cuadritos.


Se puede decir que fueron mis inicios con el patchwork cuando ni siquiera sabía que existía esa palabra... os hablo de al menos hace quince años, viviendo en un pueblo, sin internet...

El caso es que siempre me habían llamado la atención las mantas y colchas de cuadritos y se me ocurrió que podía hacer una tejiéndolos. 


La manta está formada por una combinación de cuadros de colores y cuadros negros de 10 x 10 cm. y, por lo que creo recordar, mi objetivo era hacer una manta bien grande, para cubrir una cama... optimista que es una!!!! 



Pero me cansé... y lo que es peor: me olvidé por completo de que había empezado esto. Así que imaginaros mi cara de sorpresa cuando el otro día poniendo orden en casa apareció dentro de una caja. 



Está hecha como la mayor parte de las cosas que hago: con patrones hechos por mí, es más recuerdo que iba dibujándolos en un cuaderno según se me ocurrían para no repetir el dibujo en ningún cuadro y, por lo que he  revisado, iba bien en este sentido. 



Aunque en otros... ahora sé más cosas, tengo más experiencia y creo que puedo cambiarla y adaptarla para que quede justo como tenía que haber quedado. 



Será la labor de este invierno: voy a deshacer las costuras que hay entre cada cuadro y a bloquearlos para que cojan una forma más adecuada porque seguro que así se adaptarán mejor luego las costuras. 

  


Además, cambiaré la forma. La montaré para que sea una manta más pequeña, con los cuadros que ya tengo, aunque igual me hace falta alguno negro más, y empezaré a pensar qué ribete o bies puedo ponerle alrededor. 


Esta labor me ha traído muchos recuerdos... por ejemplo, que por aquel entonces la hacía a escondidas, en casa y sin que me viera nadie de fuera hacerlas. Antes, hacer estas cosas era cosa de abuelas y yo, con apenas veinte años, no debería estar haciendo estas cosas. 


Obviamente ninguna de mis amigas tenía los mismos gustos que yo... cómo ha cambiado el tiempo!!! Será que ahora selecciono mejor a mis amigas??? será que los años nos quitan las vergüenzas??? será que ahora ya no está tan mal visto???


Supongo que lo último. Cuando las cosas se ponen de moda, se "normalizan", aunque los demás ya llevemos muchos años viviéndolas. 


Tan de moda se ha puesto que ahora venden fascículos para hacer una similar, aunque con diferentes puntos. 


En ese sentido, yo no me compliqué mucho: todos los cuadros están tejidos a punto musgo, punto bobo le llamaba yo entonces y seguro que hay más gente que le llama así. Todas las vueltas van tejidas al derecho. Es un punto muy sencillo, el primero que se aprende cuando te pones a tejer. 


El caso es que la miro y me encanta. Ver tantos colores juntos, tantas horas de trabajo tejiendo, pensando, dibujando... 



Merece ser acabada, no os parece? 


jueves, 30 de agosto de 2012

El cofre del tesoro

O para ser más exactos: los cofres del tesoro... porque si mis botones son mis tesoros... sólo pueden estar guardados en "cofres"... 


A medida que avanzaba mi colección de botones empezaba a pensar dónde podría guardarlos que no quedaran guardados del todo, que pudiera verlos, que adornaran, que no estuvieran escondidos y, sobre todo, que me sirviera para tenerlos lo suficientemente a la vista como para que sus colores me inspiraran nuevos trabajos en los que incluirlos. 


Además, si hay otra cosa que también me gusta es encender una vela, a ser posible aromática, porque me relaja un montón ver la llama. Así que me encontraba con dos problemas: los botones aumentaban y los vasitos en los que venían las velas también y me daba pena tirarlos. 


Conclusión: tenía que unir unos con otros para conseguir lo que quería. Y así están ahora: tengo los botones más bonitos, los más vistosos, guardados en estos vasos en una estantería al lado de mi máquina de coser para irlos organizando por colores. Algunos ya están casi llenos... os decía en otra entrada que tenía muchos rojos y verdes y ahora podréis verlos... pero aún necesito más vasos para los botones blancos y  negros, que aunque son de los que menos tengo, no tienen todavía su vaso para lucirse. 


Un pequeño vistazo al interior de los vasos... los morados y lilas. 


Los botones naranjas, más o menos claros, más o menos chillones. 


Todos los tonos de azul... desde el claro casi blanco, hasta el oscuro casi negro... 


Marrones, beige, cremas... incluso hay alguno en un tono madera muy bonito. 


Rojos... con el vaso prácticamente lleno. 


Amarillos con todas sus tonalidades. 


Verdes... tengo que dejar de comprar botones verdes... 


Rosas, fucsias... 


Hay más, pero estos son mis favoritos.

lunes, 27 de agosto de 2012

Boina


Muchas veces empiezo una labor sólo por probar, no porque de verdad vaya a usarla yo o se la vaya a regalar a alguien, si no por conocer la técnica y aprender cosas nuevas. Es el caso de esta boina.

Tenía el gráfico en japonés y como nunca había hecho nada siguiendo un gráfico así, decidí probarlo a ver qué salía.


Estoy satisfecha con el resultado, aunque también es verdad que para empezar elegí un patrón sencillo. 


Se teje en redondo desde el centro hacia afuera con una sucesión de puntos altos según va indicando el patrón. 


Quizá sea más vistosa por el color... un rosa "antiguo" de una lana súper suave que me encanta tejer, la misma que utilizo para los amigurumis. 


Seguro que hubiera sido mejor que os la enseñara puesta en la cabeza, en mi cabeza, pero os aseguro que le favorece más al vaso que utilicé para las fotos... me encantan todos los gorros, sombreros, boinas... pero luego me veo tan rara con ellos... 


Aún así, seguiré probando con este tipo de patrones. Me gusta el estilo de las labores japonesas y sus libros están llenos de fotografías y gráficos que facilitan muchísimo realizar las labores aunque no entendamos ni un símbolo de este idioma. 


Así que os animo a intentarlo... no descartéis haceros con uno de estos libros por el idioma porque no es necesario saber ni una palabra. 


Claro está que es más cómodo en español, pero hay poca variedad y, a veces, es difícil encontrar exactamente lo que queremos hacer. 


Como se ve en estas fotos, la boina se termina con unas vueltas de puntos bajos para ajustarla a la cabeza. 


Lo calificaría como una labor perfecta para principiantes. No os animáis??? 


martes, 14 de agosto de 2012

Chal Elise

Recordando la fábula de la hormiga y la cigarra, yo me convierto en hormiga para empezar a preparar el invierno rodeándome ahora de lana. 


Mis agujas echan humo, tanto las de ganchillo como las de tejer. Antes de acabar una labor, ya ronda por mi cabeza la siguiente.


Seguro que más de una ya ha reconocido este chal: el Elise, pues hace tres meses organizaron un cal en Labores en red para tejerlo. 


Por aquel entonces no me apunté porque me pareció complicadísimo, pero después de ver unos cuantos terminados me puse a estudiar el patrón y resultó ser más fácil de lo que yo pensaba. 


Y cómo me alegro de haberlo intentado porque me gusta muchísimo el resultado. 


Está tejido en dos tonos de gris: más claro para casi todo el cuerpo del chal y más oscuro para las dos últimas vueltas y para el remate. 


Como la mayor parte de los chales, cambian un montón después de bloquearlos y este no iba a ser menos: es entonces cuando se empieza a ver todo el calado, cuando se distingue el efecto de encaje que se ha tejido. 


Y es tras el bloqueado cuando mejor se ve también el efecto de la sencilla puntilla que adorna el borde el chal. 


Ha sido una labor que, a medida que avanzaba, tenía más y más ganas de verla terminada, pero que cuando la acabas te da pena y piensas en volver a hacerlo.


Lo mejor es que es bastante rápido de hacer porque además permite adaptar el patrón a la medida que te guste, sólo es cuestión de hacer más o menos repeticiones. 


Sí, será un patrón que repetiré.