Esta osita está tejida con lana de bebé (como todos mis amigurumis) en color marrón chocolate. Esta lana hace que sean súper suaves y que en cuanto coges uno no puedas resistir la tentación de abrazarlos.
Esta osita estrena modelo de vestido: sencillito, de algodón, con una bonita tela estampada en flores rosas y moradas y que lleva un lazo morado adornando el cuello.
Yo creo que es una de las ositas que más tiempo ha estado tejida, pero sin acabar. La hice enterita de ese color (lo mío me costó, tuve que desistir de tejerla de noche...) y así quedó, con la cara bordada, hasta que el otro día decidí por fin cómo iría vestida.
Este es uno de los ositos más dulces que he tejido y, aunque es sencillísimo, es también de los que más me gustan.
Es pequeñito y mientras escribo lo tengo aquí al lado porque no me canso de mirarlo.
Esa pajarita que lleva al cuello, hecha con tela vichy en azul y blanco, le da bastante personalidad.
Y he dejado para el final la novedad: una gatita amigurumi de orejas puntiagudas.
Con este amigurumi ya tenía claro desde el principio que llevaría vestido y cómo sería, porque fue ver esa tela y querer usarla para esto.
Con el lazo pasó lo mismo: destaca mucho, pero me gusta ese contraste.
Y claro, qué otro detalle faltaba para que fuera un gato de verdad???
Pues un rabito rosa y blanco muy simpático, no creéis?
Y aunque me cuesta separarme de ellos, no sé si porque me gustan o por mi síndrome de Diógenes, todos estos animalitos podéis verlos ya en mi tienda de Artesanio, listos para que un niño o niña los reciba como regalo la mañana de Navidad o la de Reyes.
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