Los amigurumis provienen de Japón y además de ser un juguete o adorno, tienen por objetivo reconciliarnos con ese niño que todos tenemos aún dentro de nosotros y que, a veces, cuesta tanto sacar.
Además, cada amigurumi tiene un "alma" que lo convierte en amigo y confidente en momentos de tristeza o alegría, dando también protección y consuelo.
Este osito será el amigo y confidente de un niño muy deseado. Un niño que pronto estará en los brazos de sus padres para hacerles las personas más felices del mundo.
En cuanto supe la feliz noticia, sentí que tenía que hacerle un amigurumi que le acompañara, un amigo que pudiera abrazar por las noches y al que le contara sus sueños.
He vivido parte del sueño de sus padres y me alegro muchísimo por ellos. Me ha hecho creer que existen historias con final feliz.
Que no hay que abandonar los sueños... que al final se hacen realidad...